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Usos del Aloe Vera para control de enfermedades

El aloe vera no se limita a su uso externo. Su aplicación en tratamientos internos que afectan el organismo también se ha popularizado siendo una gran aliada en el control de enfermedades.

Esta planta tiene un 99% de agua en sus cristales, pero en ese 1% restante, se encuentran todos los nutrientes, aminoácidos, vitaminas, minerales, además de todos los componentes medicinales. Uno de los usos más conocidos es en el tratamiento de la diabetes.

El aloe vera tiene una capacidad limpiadora como ninguna otra planta. Puede reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, así como de glucosa. Esas mismas propiedades, aligeran la sangre de manera que la circulación se hace más fluida, las obstrucciones en las paredes arteriales se desprende y desecha naturalmente, produciendo mejoras en la circulación hacia los miembros inferiores. Un importante factor en el control de la salud del diabético, que tiende a desarrollar ulceraciones y hasta termina por destruir las extremidades.

Otro uso del aloe vera muy conocido, es como coadyuvante del proceso digestivo, ayuda en la separación de nutrientes, síntesis de proteínas y fortalece las paredes estomacales. Equilibra los ácidos gástricos y los péptidos, por la acción de las enzimas contenidas entre los cristales y la cubierta de la hoja.

Reconstruye la flora bacteriana intestinal, por esta razón, es empleado para la recuperación después de un fuerte proceso diarreico, además tiene una potencia antibacterial para eliminar aquellos microbios que son nocivos, sus enzimas atacan y destruyen los parásitos como la salmonella, las amebas y otros microorganismos que pueden producir ulceras gástricas. Adicionalmente, el cristal tiene efecto cicatrizante, que ayuda a cerrar las lesiones en las paredes estomacales y calmar la irritación.

Reduce la inflamación, reactiva la función del hígado y vesícula biliar, disminuye la acidez estomacal, mejora los síntomas de hemorroides por su acción desinflamatoria, refresca las vías intestinales, regula la función pancreática, además de aliviar las molestias del síndrome de colon irritable y la enfermedad de Crohn o intestino agujereado. También previene la aparición de cáncer estomacal.

[esgracias]

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